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Despidos y despedidas

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Hace apenas dos días, llegaba a trabajCaptura de pantalla 2013-03-15 a la(s) 19.16.39ar y me encuentro a mi compañera recogiendo porque la acaban de despedir.

Sí, imagínate que estás trabajando como un día cualquiera y a mitad de tu jornada, cuando en lo único que estás pensando es en qué vas a comer, llega tu superior y te dice que te puedes ir y que no hace falta que vuelvas.

Así, sin más, sin anestesia. Sin esperarlo. Y sin motivos. Porque las excusas oficiales no son más que eso, excusas que distan mucho de los motivos reales que han llevado a esa decisión. Pero ya lo decía el otro día, por encima no tenemos más que incompetentes que intentan salvarse el culo a toda costa. Y en cuanto tienen la mínima sospecha de que alguien puede desenmascararlos, te echan. Porque tienen ese poder.

Ahora me toca cambios de turno extraños hasta que averigüen a quién van a mandarme como nuevo compañero. Y yo cada día con más dudas. Y nadie que me ayude a resolverlas.

Los incompetentes (o el mono que pilota)

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Si hay algo que no logro comprender del mundo laboral son a los jefes (o mandos superiores) incompetentes. Esos que sólo buscan echarte mierda, dan malas contestaciones, no valoran (ni recompensan) ninguno de tus esfuerzos y piden imposibles sin parar.

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Se supone que a trabajar tienes que ir con ganas, para darlo todo y estar a gusto con la empresa. Pero no, logran todo lo contrario, que te levantes con ganas de que te despidan ese mismo día (a poder ser a primera hora) y con la única motivación de que a final de mes cobrarás (aunque claro, tampoco mucho no vaya a ser que nos dé para todo!).

Para mí es la primera vez que me siento así y no tiene nada que ver con que el trabajo no sea “de lo mío” ya que no siempre he tenido esa suerte. Y la verdad que no sé qué hacer.

En pocos meses se acaba mi contrato ¿qué haré? Pues no lo sé, la única motivación es el dinero. Y esa no es la mejor de las motivaciones.

Y los lunes serán los nuevos domingos…

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Un mes en el paro hacía justo el día que después de pensármelo y poner la pereza a un lado, me saco una cita y voy al SAE para darme de alta como demandante de empleo. Porque no está de más, aunque de poco sirve.

Total, que después de esperar un buen rato, aguantar los olores a humanidad de la oficina y conseguir mi papelito que dice que soy una desempleada oficial más, vuelvo a mi casa. Y nada más llegar, me llaman para preguntar si me interesaría ir a una entrevista esa misma tarde.

Tras media hora de entrevista, aprovechando que estaba cerca de mi anterior oficina me acerqué a saludar a mis compañeras y a llevarles el detallito que les traje del viaje.

Apenas 10 minutos duró mi visita y al salir, me llamaron para decir que me había cogido para el trabajo y que empezaba al día siguiente. ¡Voy a ser librera! Entre las gafas negras de pasta, que estaré en un museo y el flequillo… más gafapasta imposible.

Y así, gracias a un email, hace ya una semana que vuelvo a tener trabajo de martes a domingo. Al menos durante unos meses.

 

El fin

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Ya se acabó el verano. Se acabaron los días de calor asfixiante (al fin!!!). Y se acaba mi contrato.
Depués de pasarme todo el verano buscando hoteles y reservando las vacaciones de muchos, llega el momento de mis “vacaciones forzosas”

A partir de la semana que viene pasaré de nuevo a ser parte de esa gran empresa que es el Inem y a buscar y esperar que salga algo.

Creo que esta vez me voy con más pena que nunca de esta empresa, pero ahí quedará la posibilidad de volver cuando lleguen temporadas mejores.

Back to work

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Hoy, por fin, he vuelto a trabajar.

Me llamaron hace una semana de mi antiguo trabajo de verano de teleoperadora, porque se habían enterado que estaba por la ciudad y en busca y captura. Me ofrecieron una jornada completa —aunque partida, que es el mal— y el sueldo más alto que he ganado hasta ahora. Así que desde hoy y hasta final de temporada seré una de esas voces que están al otro lado, haciendo posible las vacaciones de muchos españoles.

No tiene nada que ver con lo que yo quiero ser de mayor y por lo que he estudiado tanto, pero es trabajo —aunque sean solo pocos meses—. Y algún día llegará el bueno.

Eso sí, al menos cada día volveré a casa con historias surrealistas que, por desgracia, no podré contaros por aquello de la protección de datos!

Esclavitud

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Empresas que te llaman para ofrecerte un trabajo fuera de tu comunidad.

Al final resulta que son 3 meses de becaria, que si quieren te lo amplían tres meses más, por 500 € brutos. En jornada completa —y encima partida— y sin posibilidad alguna de incorporación al terminar.

¿Los grilletes los dan al empezar o te los tienes que comprar tú?

Y encima no te olvides de darle las gracias por llamar.

Fin

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Hace ya unos días que se acabó, pero entre unas cosas y otras no he dicho nada. Pero creo, definitivamente, que trabajar en el Festival de Málaga ha sido una de las mejores experiencias que he tenido.

Han sido jornadas agotadoras, corriendo de un sitio a otro y gestionando mil cosas a la vez. Pero ha merecido la pena. Mucho. Y sobre todo por conocer a mis compañeros, todos geniales y grandes profesionales. De esas personas que conoces y parece que llevan toda la vida a tu lado. Y a las que no voy a querer perder la pista.

Además de a ellos, he conocido a mucha gente “famosa”, que tampoco ha estado mal. Y mira que no es lo mío esto del famoseo, pero estar en la fiesta final pidiendo una copa y tener a un lado a Alex de la Iglesia y al otro a Paco León era bastante surrealista!

Ahora a esperar que salga algo más.