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La adoración de la heladera

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Hace un año más o menos, empezaron a crecer como setas por los blogs de cocina que sigo recetas y más recetas de deliciosos helados caseros. Cuando ya vi más de la cuenta, me mosqueó y al final di con la clave: Lidl había sacado entre sus ofertas semanales una heladera por algo más de 20 €. En ese momento no la conseguí, pero me juré —poniéndonos dramáticos— que la próxima vez que saliera iría a por ella.

Entre que ya prácticamente lo tenía olvidado y que no soy muy asidua a mirar las ofertas de este supermercado, casi me la pierdo! Menos mal que el Señor E está en todo y en cuanto salió la oferta me avisó y yo pude conseguir la heladera!

Desde entonces he entrado en un bucle de adoración a la heladera del que me está costando salir, ¡no paro de pensar nuevos inventos qué hacer!

Por el momento sólo he probado a hacer uno, helado de nutella. Que casi sale perfecto, el único fallo ha sido la textura. Pero a la próxima lo conseguiré!

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Despidos y despedidas

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Hace apenas dos días, llegaba a trabajCaptura de pantalla 2013-03-15 a la(s) 19.16.39ar y me encuentro a mi compañera recogiendo porque la acaban de despedir.

Sí, imagínate que estás trabajando como un día cualquiera y a mitad de tu jornada, cuando en lo único que estás pensando es en qué vas a comer, llega tu superior y te dice que te puedes ir y que no hace falta que vuelvas.

Así, sin más, sin anestesia. Sin esperarlo. Y sin motivos. Porque las excusas oficiales no son más que eso, excusas que distan mucho de los motivos reales que han llevado a esa decisión. Pero ya lo decía el otro día, por encima no tenemos más que incompetentes que intentan salvarse el culo a toda costa. Y en cuanto tienen la mínima sospecha de que alguien puede desenmascararlos, te echan. Porque tienen ese poder.

Ahora me toca cambios de turno extraños hasta que averigüen a quién van a mandarme como nuevo compañero. Y yo cada día con más dudas. Y nadie que me ayude a resolverlas.

El fin

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Ya se acabó el verano. Se acabaron los días de calor asfixiante (al fin!!!). Y se acaba mi contrato.
Depués de pasarme todo el verano buscando hoteles y reservando las vacaciones de muchos, llega el momento de mis “vacaciones forzosas”

A partir de la semana que viene pasaré de nuevo a ser parte de esa gran empresa que es el Inem y a buscar y esperar que salga algo.

Creo que esta vez me voy con más pena que nunca de esta empresa, pero ahí quedará la posibilidad de volver cuando lleguen temporadas mejores.