Archivo de la categoría: Rayadas Mentales

Estadísticas

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Ahora que he retomado el blog he vuelto también a la insana costumbre de revisar las estadísticas, no por egocentrismo sino porque siento muchísima curiosidad por saber de dónde viene la gente que llega aquí y cómo.

Así, revisando meses anteriores, me he dado cuenta de que las visitas se han ido manteniendo entre 30-40 al día y eso que no tenía contenido nuevo y lo último dejaba bastante que desear. Muchos, seguro, llegarían por buscar información sobre la película La voz dormida que se estrenó en octubre. Pero, ¿y el resto?

Silencio

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Disfruto estando en silencio.
No me molesta.

Quien me conozca en estado “normal”, sin mimetizaciones, sabe que puedo pasarme horas casi sin decir nada y estar bien. O mejor que bien. Y no es por que no disfrute de otras situaciones, no. Pero soy más bien de las calladas. No doy un ruido, como dice mi abuela.

Adoro estar tranquila, leyendo sobre todo, y tener a alguien cerca al que pueda tocar o agarrar —aunque sea del pantalón—.

Con eso me basta.

Adivina, adivinanza

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Ayer me encontré con alguien y si no fuera porque me saludó no me hubiera dado cuenta (lo que me hace pensar, ¿cómo coño se acuerda de mí?
Empujaba un carrito de gemelos y además llevaba otra niña más.
Ahora viene la primera pista grande: llevaba traje, pero esta vez bien conjuntando, nada de chaqueta azul, pantalón verde y corbata a rayas rosas y verdes.
(Leyendo hasta aquí, la gente de mi clase podría acertarlo)

Ahora, pista para los que no lo son: el viernes nos examinará.

Pues eso, en menos de 48 horas ya se habrá acabado.

Por otra parte, me declaro en huelga. Indefinida.
Eso sí, si las dos próximas semanas me aburro demasiado por estar sola en casa, puedo volver, pero aún así mi huelga continuará.

Obsesión

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Era tal mi obsesión la otra tarde por encontrar el capítulo 15 con subtítulos de Prison Break recién emitido, que esa misma noche soñé con eso.
Concretamente yo era la Tancredi y mi mentiroso Scofield. Estuvimos toooda la noche corriendo, robando un coche con un niño dentro, escapándonos de Kellerman y rencontrándonos con Abruzzi (lo reviví y todo).

Que estrés.

Michael…

Paseando a Camaleón

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Hoy me tocaba trabajar, menos mal que era domingo y stábamos solas Loli y yo.
Además de contarme los últimos cotilleos, me estuvo explicando que un día llegó el jefe del despacho de los abogados diciendo que el quería un “camaleón que haga psshhh“. A los pocos días ya estaba allí escupiendo perfume.

Así que nada, aprovechando que hoy era domingo, que casi nadie llamaba y que nosotras teníamos mucho que hablar estuvimos saliendo al rellano de la escalera para pasear a Camaléon, que vea mundo, y ya puestas a fumarnos un cigarro.

Pobrecito, allí lo dejamos tan solito