Archivo de la categoría: Cajón Desastre

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Primer día de trabajo.
Me lo he pasado taaaaaaan bien y ha sido taaaan guay, que creo que el día 28 me voy a amarrar a la mesa para no irme! xDD

Contaría más, pero estoy tan cansada mentalmente que no sé qué más decir 🙂

Trabajo II

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Pinterest o la nueva forma de perder el tiempo

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A finales de 2007 me registré en Twitter sin saber muy bien qué se hacía allí, desde entonces estoy enganchada —21.000 tweets lo avalan— y no hay momento en el que no mire las actualizaciones de mis contactos. Me gusta porque sigo a gente interesante y a través de ellos se pueden encontrar grandes cosas.
Bastante tiempo después, y tras muchas peticiones de amigos, entré en FB. No lo actualizo demasiado, pero ahí estoy comentando las chorradas de unos y de otros.

Lo último ha llegado ahora, Pinterest. Ya lo habían comentado por Twitter, pero no entendía de que iba. Así que entré, cotilleé y me ha encantado como otra forma de perder el tiempo que me sobra. En Pinterest hay fotos, miles, de todos los temas: comida, ciudades, DIY, ropa, complementos… Puedes colgar tus propias imágenes y categorizarlas según quieras, hacer “repin” en las imágenes de otros para ponerlas en tu perfil o hacer “like”.
No sé cuánto durará la moda Pinterest, pero por ahora me quedo que hay cosas muy chulas que ver y compartir.

El día que nos hicieron un abordaje

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A raíz del tweet de una amiga he recordado una historia que me pasó hace ya algunos años. Estaba, creo, en bachillerato y con mi grupo de amigas nos decidimos a ir a la playa a echar el día.
Después de comer estábamos ya un poco hartas y se nos ocurrió alquilar un hidropedal, de esos con tobogán y todo.

Total, lo alquilamos, nos montamos y empezamos a adentrarnos en el mar para quitarnos de la parte en la que está la gente bañándose y comenzamos a pasear. Cuando ya llevábamos un rato, empezamos a escuchar mucho ruido de gente y lo vimos. Una horda de gitanos venían nadando a toda mecha hacia nosotras. Sí, nos querían abordar.
Nuestras caras eran un poema, flipábamos y no sabíamos que hacer.
Al final algunos consiguieron llegar hacia nosotras y mientras intentaban trepar en el hidropedal nos decían: “Nooo ve priiiima, que nosotro sólo queremo tirarno por la *chorraeeeeraaaa“. Como pudimos les empujamos y nos los quitamos de encima y pudimos salir de allí corriendo.

Ahora que recuerdo la escena, sigo flipando tanto como en aquel momento.

*Chorraera: en Málaga, a los toboganes se les dice así. Si eres de aquí y no conoces esa palabra, no has tenido infancia.

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Lo malo de tener tanto tiempo libre es que hay ratos en los que me aburro un poco de hacer lo mismo, así que la única solución es maquinar algún divertimento. Ayer hacía frío y no tenía ganas de nada, me aburría y no sabía que hacer hasta que se me encendió la bombillita: tener mi propio alojamiento y dominio.

Así que me puse manos a la obra y antes que nada hice una prueba en un servicio gratuito. Me registré, subí con un gestor de FTP los archivos de wordpress y lo instalé.
Al principio me dio algunos errores, pero tras revisar las líneas de código que había tenido que modificar, encontré el fallo y ¡tachán! Todo funcionaba.
Ahora que sé que puedo hacerlo sola, contraté mi dominio y el hosting y en breve (lo que tarde el señor E en hacer nosequé con el servidor) nos mudaremos.

Aunque sea vitualmente, ¡me independizo!

So proud of me!

De vuelta

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Pues sí, parece que vuelvo. Qué mejor momento ahora que mi vida se pone patas arriba y no hay manera de enderezarla.
Por lo pronto cambié la plantilla, que ya me tenía aburrida y puse esta otra super colorida y que me recuerdan a los mandalas que siempre quise pintar y nunca tuve. También porque mi yo que escribía aquí, no tiene tanto que ver con el yo que ahora teclea esto y de alguna manera había que demostrarlo.
Además, como se puede comprobar con la entrada anterior, también he probado a postear vía móvil con la app de wordpress. Y oye, todo un éxito.

¿Y por qué vuelvo? Pues primero porque me apetece y segundo porque ahora otra cosa no, pero tiempo me sobra. Además, en los últimos días me leí la vida de otra persona a través de sus blogs (oye, menuda enganchada cogí) y como que me volvió el gusanillo de escribir sobre mí.

Y ahora que lo miro, a lo tonto a lo tonto, llevo desde 2004 contando mi vida.

Botón de apagado

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Me enfado conmigo misma, sí. Y es una putada.
Supongo que no seré la única a la que le pasa. Todos tendremos momentos en los que no nos aguantamos.
El problema es gordo, no poderme decir “ahí te quedas” o hacerme un “cmd+q” y viento fresco. Por que es que me lo merezco.
De hostias me daba también.

Lo peor es que estos momentos me pillan en momentos vulnerables (otra cosa que me enfada) y sólo se me pasan idioteces por la mente. Estaría bien tener un botón de apagado.

Sí, estaría bien.

Bueno, al menos ya hoy parece que se me ha pasado. Espero que no sea sólo una ilusión.